Cristina Kirchner gobierna desde una MacBook Air
Sólo puedo comenzar este artículo diciendo, ¡Que triste que es nuestro país!… Por un lado, nos levantamos a la mañana para seguir el caso de Barreda y como este vuelve a su casa con arresto domiciliario, vivimos la noticia de la muerte de la nena de dos años degollada en Río Negro como si se tratase del final de una serie televisiva, seguimos transcurriendo nuestro día para complementarlo con la condena a cadena perpetua de una madre que asesinó a su bebé, no terminamos de asimilar lo anterior para enterarnos de los treinta kilos de cocaína incautados en el Aeropuerto de Ezeiza, incluso hacemos una fiesta de noticias con el accidente que sufrió Carlos Nair Menem…
Pero, por otro lado, mientras todo ese país se cae a pedazos, mientras yo bloggeo desde una computadora de escritorio con Microsoft Windows XP, me entero gracias a El Imperio Cordobés que nuestra Presidente Cristina Kirchner recibe de regalo por parte de Carlos Slim (la persona más rica del mundo dueña de lo que sería Claro en Argentina) una computadora valuada en 1799 dolares, lo equivalente a 5637 Pesos Argentinos, pero a 9500 Pesos Argentinos si le sumamos los impuestos de la AFIP (todo esto si hablamos del modelo más barato)… Estoy haciendo referencia a la ya conocida MacBook Air, la computadora más delgada del mundo fabricada por Apple, el último lanzamiento y creación de esta empresa…
Entre nosotros, hablando por lo bajo, podemos deducir gracias a la cara de la Presidente en la segunda fotografía que es la primera vez que ve una manzana mordida que se enciende, y que como ya computadora portátil debe tener esta irá directo a un cajón para no ser vuelta a encender nunca más en su vida, o a las manos de su hija Florencia Kirchner para que pueda subir de forma más confortable sus fotografías a Fotolog o para que le coloque una pegatina con la palabra “Florkey” (nombre de usuario que utilizaba en su Fotolog)… Incluso se me ocurrió que Néstor Kirchner la puede utilizar para cuando no tenga nada para hacer (léase todo el tiempo)
Disculpen mi tono irónico, pero si no intento reírme me largo a llorar desconsoladamente… Por cierto, ante cualquier demanda que tengan en mente realizar por agravios hacia mi querida e irreemplazable Presidente recuerden la Ley sobre la Ética en el Ejercicio de la Función Pública, esa que amablemente dice que ustedes, nuestros gobernantes, no pueden recibir regalos en motivo del desempeño de sus exquisitas funciones… Saludos…
