Redactores o autores de nuestro propio blog…
Algo fundamental a la hora de encarar el mundo virtual, el mundo de los blog, es saber elegir cual es el mejor camino a seguir, como enfrentarnos contra todo lo que se nos cruce en el camino, como decidirnos si hacerlo desde un blog propio o invitados desde un blog ajeno (como simple redactor del blog de otro)… Por más que suene fácil, por más que parezca cuestión de segundos decidirse por cual medio adoptar, no lo es, ya que muy pocos ven el futuro de sus decisiones, las cuales pueden por un lado beneficiarnos completamente, y por otro lado dejarnos tirados sin nada de lo que hemos construido…
Supongamos que somos invitados por una persona a compartir el camino de su blog, a colaborar con este, y a llenarlo de información a cambio de ganancias relativas a las visitas que obtengamos (o sea que nos den la posibilidad de incorporar anuncios de nuestra cuenta de Google AdSense en cada uno de los artículos que hayamos escrito)… De esta forma los primeros beneficios a corto plazo resaltan de una forma descomunal: no tenemos responsabilidad sobre la administración del blog (dolores de cabeza nulos), no afrontamos un pago mensual del hosting que mantiene en línea nuestro lugar de trabajo (o sea, no registramos perdidas económicas), nos olvidamos de los problemas con la indexación o funcionamiento, y a lo único que nos dedicamos es a escribir (ya que a mayor cantidad de artículos propios, mayor posibilidad de que nuestras ganancias aumenten)…
Todo esto es muy bueno al principio, y no se registran puntos en contra de esta decisión, o sea, ¿que tiene de malo ser redactor de un blog ajeno?… Supongamos entonces que quién sea el dueño del blog decide cerrarlo, nos quedaríamos sin lugar de trabajo y peor aún, perderíamos todo ese trabajo que hemos realizado, perderíamos todos esos artículos ya indexados por Google… Supongamos cosas peores como que quien es dueño del blog en el cual escribimos decide que ya no necesita redactores que lo ayuden por lo que se deshace de nosotros, apoderándose de todos nuestros artículos, de todas nuestras creaciones que nos tomaron trabajo y nos robaron tiempo… ¿Lo quieren peor?, supongan entonces que no estamos de acuerdo con algunas de las actitudes del dueño del blog, o sea, ¿tendríamos que seguir conviviendo con una persona que no nos cae bien a costas de que nuestro trabajo no se pierda?…
Soy medio extremista y exagerado, lo admito, pero creo yo es la única forma de demostrar o dar a entender que al ser redactores en un blog ajeno estamos sujetos a las decisiones de quien es dueño de dicho blog, estamos atados a las decisiones que este tome sin consultarnos, y por último estamos sujetos a que tan loco se vuelva quien en parte posee nuestros artículos… Un riesgo que a mi no me gustaría tomar, es por eso que nos queda la segunda opción: tener nuestro propio blog, en el cual nadie nos puede censurar, somos dueños exclusivos de lo que escribimos, hacemos lo que queremos, decimos lo que pensamos, y las ganancias a nivel económicas son completamente nuestras, si tener que lidiar por estas con otra persona…
Por supuesto, la opción de ser redactores de un blog ajeno no tiene por que ser descartada en su totalidad, es más, lo veo como una posibilidad excelente como para dar a conocer nuestras ideas, demostrar lo que sabemos o podemos hacer, e incluso (el fin fundamental) hacer valer nuestro nombre en Internet para que quien quiere deleitarse aún más con nuestros escritos pueda encontrarnos en nuestro propio blog…
Seamos redactores de un blog ajeno, pero tengamos nuestro propio espacio de crecimiento asegurado… Saludos…
